Vivimos tiempos convulsos, la tormenta parece haber estallado en el mundo, los conflictos internos y externos arrecian por todas partes. La verdad es que se hace imprescindible encontrar un pequeño motivo para la serenidad. En esta semana que celebramos la semana de la paz y la no violencia, necesito calmar mi sed de serenidad escribiendo sobre este tema tan principal para la humanidad. Como siempre me he ajudado de las reflexiones que me ofrece el amplio mundo cibernético para ilustrar mis reflexiones y pensamientos. Considero la paz como el valor fundamental, porqué cuando hablo de paz hablo de todos los valores que conlleva, serenidad ,tranquilidad, respeto a uno mismo, y a los demás, pero sobretodo hablo de un amor no propio ni particular, sinó universal, incondicional sin límites, no amamos por alguna razón, ni por un interés, amamos porque amar es un bien en si mismo superior a todo lo demás. La educación juega un papel primordial en todo esto, porque los sentimientos no crecen sinó que se educan y se miman. ¿ Creéis que se educa en esta dirección, o más bien educamos para competir para ser los primeros como objetivo primordial?. En fin, quizás hablar de la paz es también hablar de un mundo socialmente injusto e inhumano. No debemos olvidar que la violencia también puede convertirse en un valor que cotiza al alza en una sociedad individualista y competitiva en que se asimila la felicidad con el éxito y el prestigio social.
Os dejo unos regalitos para pensar
Hacer un mundo nuevo
Le regalé una paloma al hijo del carcelero.
Dicen que la echó a volar sólo por verle el vuelo.
¡Qué hermoso va a ser el mundo del hijo del carcelero!
Le regalé un halcón al hijo del terrorista;
él le cortó pico y garras para que no hiciera más víctimas.
¡Qué hermoso va a ser el mundo del hijo del terrorista!
Di semillas de esperanza al hijo del general;
él se puso a sembrarlas con el fusil de papá.
¡Qué hermoso va a ser el mundo del hijo del general!
Ofrecí un ramo de flores al hijo del presidente;
él empezó a repartirlas y a cantar “Viva la gente”.
¡Qué hermoso va a ser el mundo del hijo del presidente!
Le regalé mil millones al hijo del gran banquero;
él los dio a Manos Unidas en favor de los hambrientos.
¡Qué hermoso va a ser el mundo del hijo del gran banquero!
Regalé una gran estrella a los hijos del escéptico;
la llevaron por la calle para que vieran los ciegos.
¡Qué hermoso va a ser el mundo del hijo del escéptico!
Antonio Machado



















¿Qué me contáis?